lunes, 26 de octubre de 2009

Capítulo 7: Control, alt y suprimir

Cierro los ojos e imagino…y todavía estoy allí, sentado en aquel bar, bebiendo y esperando encontrar alguna solución. Riéndome de algo, no sé muy bien porqué, y pensando que todo el tiempo había estado caminando por un sendero equivocado…o puede que no, porque hay veces que es mejor desviarse para finalmente encontrar el sendero de la felicidad.

Estaba en aquel lugar, en el peor momento, y estaba enfadado porque no me lo esperaba. Pensaba que todo iba a salir bien, pese a la premonición que había tenido antes de la ida. Nada de lo que me había imaginado estaba ocurriendo.

Por otra parte me sentía liberado. Iba a recuperar mi vida, dejar de vivir una historia que no me pertenecía. Las películas suelen tener finales felices, pero la realidad es diferente. Es eso, cuando la realidad se convierte en verdades, y es difícil entenderlas. En esta vida hay días en los que es mejor quedarse en casa, porque parece que todo lo que tocas se marchita, como una flor cuando la cortas de raíz.

Me desesperaba por no poder tener nadie a quien contarle aquello, alguien en quien poder confiar plenamente porque realmente me conozca y no porque haga un esfuerzo por ponerse en mi lugar y comprenderme (que también es de agradecer, pero que no sirve de gran ayuda).

Allí en ese bar me di cuenta de la razón de ese viaje. Tenía que cambiar muchas cosas, y había ido para alejarme de esta sensación. Días más tarde empecé a recoger los frutos deseados…los cambios se producían rápido, como tenía previsto.

La rabia poco a poco va amainando. Lo malo lo intentaré ir borrando con el paso del tiempo, es imposible hacerlo todo de golpe, como si pulsase 3 teclas en un ordenador: control, alt y suprimir. Me quedo con una experiencia vital que no todos pueden disfrutar, y con las imágenes de aquel lugar. Y con la soledad de aquel bar, que me hizo reflexionar y darme cuenta de muchas cosas.



jueves, 1 de octubre de 2009

Capítulo 6. Todo el mundo tiene sueños…aunque no podamos predecirlos.


Todo el mundo tiene sueños…aunque no podamos predecirlos.

Hace algún tiempo, la oscuridad reinaba dentro de mi interior como un huésped cómodo dentro de una lujosa mansión con “pensión completa”. Tenía un bonito nombre: Soledad.
Ella era una compañera fiel, leal, inseparable…pero la convivencia con ella se hacía difícil por momentos.
Llego un día en el que Soledad resultaba insoportable. Me sacaba de quicio. También era maniática, me metía en problemas y luego no me ayudaba a resolverlos, etc.
Incluso por su culpa llegué a tener graves problemas de salud, en concreto un problema cardíaco del que los especialistas médicos no veían una solución viable.
Al final no tuve más remedio que operarme, y la recuperación iba a ser larga…
La anestesia me ha hecho olvidar muchos de los recuerdos de entonces, pero algunos de ellos luchan por hacerse camino en mi memoria en forma de sueños.
En uno de los primeros sueños que he tenido al recuperarme veía otra vez la oscuridad, una negrura infinita. Me frotaba los ojos, intentando afinar la vista y podía ver una especie de túnel, un túnel muy largo…y una luz brillante al final del mismo.
Me fascinaba esa claridad en medio de la penumbra. Lo único que quería era acercarme más para poder verla más de cerca.
Me iba acercando más y más…y se iba haciendo cada vez más grande. Entonces escuché una voz. Parecía una voz femenina.
Solo recuerdo escuchar palabras bonitas. Me decía que caminara hacia la luz, que ése era el final del trayecto y que confiara en ella, porque estaba allí para cuidar de mí.
Tenía miedo, pero ilusión. Me gustaba esa voz, me daba buenas vibraciones. Quizás esa mujer me esperaría al otro lado…y me gustaba la idea. Por lo tanto tomé la determinación de seguir mi rumbo con paso firme y llegué al final del túnel.
Dios mío!! Era increíble. Una luz tan transparente como un manantial de agua cristalina. No podía dirigir la mirada directamente, puesto que me cegaba.
Cerré los ojos y di un paso adelante…


Cuando me desperté estaba en la cama del hospital, con un aparato que emitía un sonido agudo de forma constante y con unos tubos (tanto en el brazo como en la boca).
Lo primero que vi fue a una mujer preciosa. Era una enfermera. Su voz era la misma que recordaba en el túnel, era ella!!

Había logrado escapar. ..esa mujer me había llevado hasta allí. Me había despertado de un sueño horrible. ¿Quizás no fuera una enfermera? ¿Tal vez un ángel?

Desde ese día no puedo dejar de soñar con verla.

Todo el mundo tiene sueños…aunque no podamos predecirlos.