jueves, 1 de octubre de 2009

Capítulo 6. Todo el mundo tiene sueños…aunque no podamos predecirlos.


Todo el mundo tiene sueños…aunque no podamos predecirlos.

Hace algún tiempo, la oscuridad reinaba dentro de mi interior como un huésped cómodo dentro de una lujosa mansión con “pensión completa”. Tenía un bonito nombre: Soledad.
Ella era una compañera fiel, leal, inseparable…pero la convivencia con ella se hacía difícil por momentos.
Llego un día en el que Soledad resultaba insoportable. Me sacaba de quicio. También era maniática, me metía en problemas y luego no me ayudaba a resolverlos, etc.
Incluso por su culpa llegué a tener graves problemas de salud, en concreto un problema cardíaco del que los especialistas médicos no veían una solución viable.
Al final no tuve más remedio que operarme, y la recuperación iba a ser larga…
La anestesia me ha hecho olvidar muchos de los recuerdos de entonces, pero algunos de ellos luchan por hacerse camino en mi memoria en forma de sueños.
En uno de los primeros sueños que he tenido al recuperarme veía otra vez la oscuridad, una negrura infinita. Me frotaba los ojos, intentando afinar la vista y podía ver una especie de túnel, un túnel muy largo…y una luz brillante al final del mismo.
Me fascinaba esa claridad en medio de la penumbra. Lo único que quería era acercarme más para poder verla más de cerca.
Me iba acercando más y más…y se iba haciendo cada vez más grande. Entonces escuché una voz. Parecía una voz femenina.
Solo recuerdo escuchar palabras bonitas. Me decía que caminara hacia la luz, que ése era el final del trayecto y que confiara en ella, porque estaba allí para cuidar de mí.
Tenía miedo, pero ilusión. Me gustaba esa voz, me daba buenas vibraciones. Quizás esa mujer me esperaría al otro lado…y me gustaba la idea. Por lo tanto tomé la determinación de seguir mi rumbo con paso firme y llegué al final del túnel.
Dios mío!! Era increíble. Una luz tan transparente como un manantial de agua cristalina. No podía dirigir la mirada directamente, puesto que me cegaba.
Cerré los ojos y di un paso adelante…


Cuando me desperté estaba en la cama del hospital, con un aparato que emitía un sonido agudo de forma constante y con unos tubos (tanto en el brazo como en la boca).
Lo primero que vi fue a una mujer preciosa. Era una enfermera. Su voz era la misma que recordaba en el túnel, era ella!!

Había logrado escapar. ..esa mujer me había llevado hasta allí. Me había despertado de un sueño horrible. ¿Quizás no fuera una enfermera? ¿Tal vez un ángel?

Desde ese día no puedo dejar de soñar con verla.

Todo el mundo tiene sueños…aunque no podamos predecirlos.

1 comentario:

  1. Esa luz al final del túnel no es más que la esperanza, que nos hace creer en un futuro mejor :D

    Besitosss!!!

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