martes, 10 de agosto de 2010

Capítulo 28. 9,46

No suelo ser consciente de la importancia de mis acciones hasta después de un período de tiempo relativamente largo.
No suelo arrepentirme nunca de las cosas que hago, pues normalmente actúo por impulsos. Es como si una fuerza interior me moviese a hacer ciertas cosas. Es verdad que con los años el impulso se controla, como si la razón fuese un ángel de la guarda que te da consejos para que no hagas algo…bueno, como un ángel de la guarda o como una madre….
Y las premoniciones, para mí son un caso aparte.
Hace casi un mes que conseguí el mayor logro de mi vida profesional, algo que me costó sangre, sudor y lágrimas, mucho sufrimiento y muchas cosas que dejé de vivir sólo por conseguirlo.
Soy muy feliz, porque es lo que quería. Aunque si soy sincero ahora mismo me pone más contento que la gente me felicite (aunque sea gente que conozca de poco…o de nada) que valorarlo por mí mismo.
Como ser inconformista que soy, espero disfrutar del trabajo de mi vida…y volver a marcarme objetivos siempre.

Una de las canciones que me han acompañado durante este tiempo......

No hay comentarios:

Publicar un comentario